Una vida dedicada a la literatura y a la docencia.

1940-1979

GTB, que antes que como novelista o periodista, siempre se definió como «un profesor», tras su vuelta a Santiago, en 1939, preparó y ganó la oposición a catedrático de Instituto. Allí nació Francisco Xavier, su cuarto hijo. En adelante, su lugar de residencia estaría ya determinado por su destino profesional. Fueron los años en que conoció a fondo la ciudad: su particular entramado social; su arquitectura; sus piedras; su luz, cambiante según la lluvia o las nieblas. Por entonces inició la colaboración en la revista Escorial, que dirigía Dionisio Ridruejo, un intento, tras la guerra, de recuperar la actividad cultural que se había perdido con el exilio de la intelectualidad republicana.

En 1942 dejó Santiago y regresó a Ferrol, al instituto. Allí la vida sería más asequible y más tranquila, y allí seguiría hasta 1947. Fueron años de vida ferrolana, ciudad lógica y racionalista, en que GTB se dedicó a enseñar, a leer, a jugar al bridge y a hacer tertulia. De 1941 a 1946 salieron a la luz tres piezas de teatro –Lope de Aguirre (1941), República Barataria (1942) y El retorno de Ulises (1946)– y sus dos primeras novelas: Javier Mariño (1943, secuestrada por la censura a los pocos días) y El golpe de estado de Guadalupe Limón (1946).

En 1947 se le abrió un nuevo rumbo fuera de Galicia. Se trasladó a Madrid, donde obtuvo una plaza de profesor en la Escuela de Guerra Naval; además, ejerció la crítica teatral para el diario Arriba y Radio Nacional de España. Pronto pasó a ser uno de los críticos más temidos, y a la vez más respetados, de la capital. En 1948 publicó un libro de viajes –Compostela y su ángel–. En 1949, una novela –Ifigenia– y un manual universitario –Literatura española contemporánea–, e inició la colaboración con el cineasta José Antonio Nieves Conde, para el que prepararía el guión de una película emblemática: Surcos (1951). En 1950 había ultimado la novela La Princesa Durmiente va a la escuela, para la que no encontraría editor hasta 1983.

En Madrid, la crítica, la Escuela de Guerra, la vida de la capital y el cine no le dejaban tiempo para la novela, hasta que en 1957 apareció El señor llega, primera parte de su trilogía Los gozos y las sombras, cuya acogida no fue buena –a GTB se le conocía más como crítico y así se le había catalogado–, y esto le tentó a dejar la novela. Además, en enero de 1958 falleció su esposa, Josefina, que padecía una enfermedad crónica.

En 1959, el premio de Novela de la Fundación Juan March para El señor llega hizo que se obligara a terminar la trilogía. La segunda parte, Donde da la vuelta el aire, apareció en 1960.

Ese mismo año contrajo matrimonio con Fernanda Sánchez-Guisande, y la primera hija de ambos, Fernanda, nació en 1961. La Pascua triste, cierre de la trilogía, no tuvo crítica ni publicidad, una consecuencia más de haber criticado, él y otros intelectuales, la represión de las huelgas asturianas de 1962. La firma de un manifiesto de repulsa determinó que GTB perdiera su puesto en la Escuela de Guerra Naval y su espacio en prensa y radio. Fue poco antes de la dificultosa salida –por culpa de la Censura–, en 1963, del Don Juan. En 1962 había nacido otra hija, Francisca, y en 1963 nació un varón, Álvaro.

En 1964 pidió el reingreso en la enseñanza pública y regresó a Galicia, a Pontevedra, destinado al instituto Femenino. En Pontevedra cultivó otra faceta periodística con el inicio de la columna A modo, en el diario Faro de Vigo. Fue tiempo para recuperar el contacto con Galicia tras más de quince años en Madrid. Su hijo Jaime nació ese mismo año, y en 1966 Juan Pablo, justo antes de aceptar la invitación de la Universidad de Nueva York, para ejercer como profesor distinguido de Literatura Española en el campus de Albany.

Albany, aparte de la seguridad económica, supuso el encuentro con otra forma de vivir: no hay cafés, no hay vida nocturna, no hay teatros ni cines… pero hay tiempo para pensar y para escribir. A lo largo de los años en Albany se gestaron dos novelas: Off-side (1968), y La saga/fuga de J. B. (1972), que publicaría ya en España. La morriña y el inglés de los hijos en la mesa –nacieron dos más allí: Luis Felipe en 1967 y José Miguel en 1969– empujó al matrimonio a volver a España, de nuevo a Madrid. GTB impartirá clases en el instituto de Orcasitas de 1970 a 1973, compaginándolo con viajes a Albany. 1972 fue su último año de residencia en la capital, doce meses intensos a causa del gran éxito obtenido con la publicación de La saga/fuga de J. B., que recibió el premio de la Crítica y el Ciudad de Barcelona. En 1973 regresó a Vigo, y ejerció en el instituto de La Guía.

En 1975 pidió el traslado al Instituto Torres Villarroel de Salamanca, donde ocuparía la cátedra hasta 1980 y de donde ya no se movería. Poco antes de morir Franco había sido elegido académico de número de la Real Academia Española. En Salamanca continuó con su actividad literaria y de columnista, pues desde su vuelta a Vigo publicaba una columna en el diario Informaciones: Cuadernos de La Romana (después Torre del Aire). En 1975 publicó también uno de sus ensayos más conocidos: El Quijote como juego. En 1977, año en que leyó su discurso de ingreso en la RAE, publicó Fragmentos de Apocalipsis, novela premiada con el de la Crítica, y en 1979 un libro de relatos: Las sombras recobradas.